miércoles, 14 de enero de 2009

La organización de la Galaxia 2.0

En La Galaxia Gutenberg, Marshall McLuhan trataba de mostrarnos la amplitud del impacto, en todos los órdenes de la vida, que supuso el paso de un alfabeto fonético al de la imprenta. McLuhan era un visionario que quiso estudiar aquel tránsito para entender mejor los cambios de su propia época: la era eléctrica. Trataba de explicarnos el hecho de que eran las propias “formas de experiencia” las que se veían transformadas con los cambios. Le preocupaba que, creyendo haber superado las corporaciones medievales, la nueva era eléctrica ponía en riesgo el individualismo moderno. Al final de su ensayo, siendo consciente de que la nueva galaxia Marconi había entrado ya profundamente en la galaxia Gutenberg, se preguntaba por el sentido de todas las transformaciones que estaban por llegar, y ponía de manifiesto el temor de las súbitas deformaciones que, como “gárgolas o figuras grotescas”, podían aparecer como “amenazadoras y malignas” a causa de "una tecnología eléctrica que parece dejar anticuado al individualismo y hacer obligada la interdependencia corporativa".
Si en 1962 McLuhan acuñó la frase de que “el medio es el mensaje”, en 2001 Manuel Castells no sólo publicó La Galaxia Internet, sino que reformuló aquella frase del modo siguiente: “la red es el mensaje”. El devenir de aquella era eléctrica de McLuhan había resultado ser Internet. Su impacto es explicado por Castells del siguiente modo:
"Internet es un medio de comunicación que permite, por primera vez, la comunicación de muchos a muchos en tiempo escogido y a una escala global. Del mismo modo que la difusión de la imprenta en Occidente dio lugar a lo que McLuhan denominó la Galaxia Gutenberg, hemos entrado ahora en un nuevo mundo de la comunicación: la Galaxia Internet. El uso de Internet como sistema de comunicaciones y como forma de organizativa, hizo eclosión en los postreros años del segundo milenio. A finales de 1995, el primer uso generalizado del world wide web, había unos 16 millones de usuarios de las redes de comunicación informática en todo el mundo. A principios de 2001, había más de 400 millones, las predicciones más fiables apuntan a 1.000 millones de usuarios para 2005 y es probable que, hacia el año 2010, rondemos la cifra de 2.000 millones, incluso teniendo en cuenta la ralentización de la difusión de Internet cuando entre en el mundo de la pobreza y el retraso tecnológico. Pero la influencia de Internet trasciende al número de usuarios, ya que lo que importa es la calidad de los usos de la red. Actualmente las principales actividades económicas, sociales, políticas y culturales de todo el planeta se están estructurando por medio de Internet. De hecho, quedar al margen de dichas redes es la forma de exclusión más grave que se puede sufrir en nuestra economía y en nuestra cultura." (Castells, Manuel. La Galaxia Internet. Barcelona: De bolsillo, pág 17).
Resulta revelador que al final de su ensayo, como McLuhan, Castells repara también en el más antiguo de los temores de la humanidad: “el miedo a los monstruos tecnológicos”. En este caso se trata de la divergencia que existe entre nuestro hiperdesarrollo tecnológico y nuestro infradesarrollo institucional y social, que requerirían al menos de una reconstrucción.
Al hilo de todo esto, y rastreando la discusión individuo/sociedad, ¿hasta qué punto se hará realidad la propuesta de Clay Shirky en Here comes everybody al respecto de que la web 2.0 permite “organizarse sin organizaciones”?

Nota:
En enero de 2009 las estadísticas mundiales de usuarios de Internet hablan de unos 1.500 millones.

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