sábado, 20 de diciembre de 2008

Hume: Falacia naturalista

En todos los órdenes de la vida encontramos personas que al referirse a los asuntos humanos nos dicen que determinada idea, principio o aspecto de la realidad “es” así; y, si pretendemos oponer una opinión diferente acerca de que determinados aspectos “deberían” ser de otro modo, o que es evidente que “pueden” ser de otro modo, en ocasiones nos encontramos con que se nos repite una y otra vez que ello “es” de ese modo y que, por lo tanto, no puede serlo de otro; esto es, no puede no ser de ese otro modo porque “es” de tal otro modo. Con la partícula “es” se pretende una petrificación tal del asunto que no cabría ninguna modificación, puesto que se trata de una cuestión factual, de hecho. Sin embargo, en la práctica totalidad de los asuntos humanos, o que tienen que ver con la conducta humana, lo cierto es que casi siempre pueden ser de otro modo; e incluso puede ser que no aceptemos que sean del modo que son porque pretendemos que sean de otro modo porque a nuestro juicio deberían ser de otro modo. Es por eso que tal deber ser aludiría aquí a un principio superior que regularía de otro modo tal asunto. Como ya nos mostró Kant, la libertad en las acciones humanas es la idea que está a la base de ese poder ser de otro modo. Sólo si pensáramos que no hay libertad, tendríamos que pensar entonces que las cosas son como son y no pueden ser de otro modo. Pero si no estamos dispuestos a aceptar que no somos libres, entonces no cabe otra opción más que la de que, en lo tocante a las acciones humanas, el deber ser no se deriva del ser… De la naturaleza, el ser, no se deriva la moral, el deber ser. Tenerse por seres libres equivale a pensar que, no que es el ser, sino que es el deber ser el que impera en nuestra conducta.

En el sentido inverso, muchas veces cuando alguien insiste en que tal asunto humano es de una manera determinada, en realidad lo que está haciendo es decir que quiere que sea de ese modo, o que no concibe que pueda ser de otro modo; y, además, por lo general tal persona se pone enseguida a la tarea de que dado el mencionado estado de cosas, entonces se deducen a partir de ello otros asuntos que deberán ser de esta o aquella otra manera que se derivan lógicamente de la primera.

Ante este tipo de argumentos conviene recordar al empirista David Hume con aquel famoso pasaje de su Tratado de la naturaleza humana, en el que observaba como muchos autores que escribían a propósito de la moral realizaban un salto mortal entre lo que pretendían que era de tal modo, como por ejemplo la existencia de Dios, para pasar a continuación a relatar inmediatamente cómo debía ser la conducta moral. El párrafo presentó por vez primera el salto infranqueable entre el dominio del ser y el del deber ser, al que luego siguieron innumerables análisis y discusiones a propósito de la falacia naturalista a la que apuntaría Hume. La falacia naturalista consiste pues en la pretensión falaz de que se puede encontrar un orden moral, el orden del deber ser, en el orden de la naturaleza, el orden del ser.

He aquí el párrafo de Hume:

  • “No puedo dejar de añadir a estos razonamientos una observación que puede resultar de alguna importancia. En todo sistema moral de que haya tenido noticia, hasta ahora, he podido siempre observar que el autor sigue durante cierto tiempo el modo de hablar ordinario, estableciendo la existencia de Dios o realizando observaciones sobre los quehaceres humanos, y, de pronto, me encuentro con la sorpresa de que, en vez de las cópulas habituales de las proposiciones es y no es, no veo ninguna proposición que no esté conectada con un debe o no debe. Este cambio es imperceptible, pero resulta, sin embargo, de la mayor importancia. En efecto, en cuanto que este debe o no debe expresa alguna nueva relación o afirmación, es necesario que ésta sea observada y explicada y que al mismo tiempo se dé razón de algo que parece absolutamente inconcebible, a saber: cómo es posible que esta nueva relación se deduzca de otras totalmente diferentes. Pero como los autores no usan por lo común de esta precaución, me atreveré a recomendarla a los lectores: estoy seguro de que una pequeña reflexión sobre esto subvertiría todos los sistema corrientes de moralidad, haciéndonos ver que la distinción entre vicio y virtud, ni está basada meramente en relaciones de objetos, ni es percibida por la razón.” (Hume, David. Tratado de la naturaleza humana. Trad. Félix Duque. Madrid: Editora Nacional, 1977. Págs 689-690).

Texto original:

  • “[…] I cannot forbear adding to these reasonings an observation, which may, perhaps, be found of some importance. In every system of morality, which I have hitherto met with, I have always remark'd, that the author proceeds for some time in the ordinary way of reasoning, and establishes the being of a God, or makes observations concerning human affairs; when of a sudden I am surpriz'd to find, that instead of the usual copulations of propositions, is, and is not, I meet with no proposition that is not connected with an ought, or an ought not. This change is imperceptible; but is, however, of the last consequence. For as this ought, or ought not, expresses some new relation or affirmation, `tis necessary that it shou'd be observ'd and explain'd; and at the same time that a reason should be given, for what seems altogether inconceivable, how this new relation can be a deduction from others, which are entirely different from it. But as authors do not commonly use this precaution, I shall presume to recommend it to the readers; and am persuaded, that this small attention wou'd subvert all the vulgar systems of morality, and let us see, that the distinction of vice and virtue is not founded merely on the relations of objects, nor is perceiv'd by reason.” (Hume, David. A Treatise of Human Nature, Book III: Of Morals, Part I : Of virtue and vice in general, Section I: Moral distinctions not derived from reasons).

3 comentarios:

  1. me ha sido de mucha utilidad, gracias

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  2. yo solo quería saber quien fue el que formuló la falacia :,v

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  3. esto es un coñazo
    los filosofos eran gente sin amigos que hablaban con la pared y por eso se les ocurrian estas mierdas

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